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miércoles, 28 de diciembre de 2011

La leyenda de Capa


Representación del Miliciano Muerto
Corría el año 1936, España estaba inmersa en la Guerra Civil que enfrentaba a republicanos contra fascistas. Muchos fueron los que se solidarizaron con la causa republicana, entre ellos Robert Capa, personaje creado por un fotógrafo húngaro, Endre Ernö Friedmann  y su amante alemana, Gerda Taro. Juntos se trasladan a España para fotografiar la guerra, mandando indistintamente sus trabajos bajo el pseudónimo de Capa. Es esta, una de la causas por lo que existe tanta polémica a su alrededor, y aliciente para que Hugo Domenech y Raúl Riebenbauer se embarquen en la búsqueda de la verdad, dando como resultado este documental.

Centrándose en la foto de "El Miliciano Muerto", símbolo indiscutible de la Guerra Civil Española y con una clara connotación pro republicana, que fue tomada el 5 de septiembre de 1936, surgen desde días después de su publicación algunas dudas sobre su veracidad. Son muchas las razones que hacen pensar que esta fotografía fue un mero montaje. Éstas comenzaron con el segundo miliciano que aparecía junto a la famosa fotografía en su primera publicación en la revista francesa Vu, y es que según las crónicas de la batalla ese día sólo había caído un hombre, esto conllevó que se ocultara la foto del segundo miliciano para evitar dudas. Otra importante causa de duda fue a la hora de darle nombre y apellidos al miliciano muerto, según se publicó éste era Federico Borrell 'Taino' al cual reconoció su madre en la foto sin haberlo visto en 60 años. También contribuyen las equívocas referencias geográficas, que no concuerdan con la localización publicada.
Robert Capa y Gerda Taro

Fue el estilo que tenía Capa de realizar las fotos con un carácter ligeramente desenfocado lo que llevó a creer que la autora de la fotografía fuese Gerda Taro, ya que aunque fue Robert Capa quien afirmó ser el autor de la foto, ambos enviaban las fotos sin firmar y se intercambiaban las dos cámaras que usaban para sus trabajos. Pero todas estas dudas no han hecho más que evitar contestar preguntas incómodas, interponer demandas ante cualquier crítica y responder a los interesados en el tema con improperios nada acertados.

Pero, aunque los expertos más técnicos que han participado en el documental comparten su creencia de que no es una foto real sino un montaje con una persona de la cual no se sabe su identidad y cuya muerte no es auténtica, son muchos los que pasando por encima de estos tecnicismos y siguen considerando la foto como una obra formidable, que prevalece como símbolo de la Guerra Civil Española y que admiran la capacidad de Robert Capa, ya sea por Gerda o por Endre,  de utilizar su cámara como herramienta para defender sus ideas en lucha contra el fascismo que reinaba en España.

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