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| Wordpress photo 1986, por Alon Reininger |
NIVEL CONTEXTUAL
La fotografía, titulada como Ken Meeks: AIDS, tiene por autor al fotógrafo de nacionalidad estadounidense e israelita, Alon Reininger. La imagen fue tomada en San Francisco, California, a septiembre de 1986 en la casa de Ken Meeks, enfermo de SIDA, tan sólo tres días antes de su muerte. La publicación de la fotografía fue en la revista Life, esta imagen además de convertirse en la World Press Photo del año, fue la primera imagen que se publicaba de americanos enfermos de SIDA. Más tarde la revista Photo District News la seleccionó como una de las fotos más importantes del fotoperiodismo entre 1980 y 2000. Con unos parámetros de colores en plata de impresión en cloro, tiene unas dimensiones de gran formato siendo estas de 12x18 cm, una imagen en la que podemos encontrar poca distancia focal.
Alon Reininger había empezado años atrás a viajar para fotografiar esta enfermedad, que en aquel entonces no tenía casi ni nombre. Tanto Reininger como el resto de fotógrafos que se dedicaron a fotografiar esta enfermedad, se centraban en enfermos al borde de la muerte. Así es como fotografió a Ken Meeks, del cual consiguió que centremos nuestra atención en las lesiones que cubren su brazo. Pero si seguimos observando la foto nos encontraremos con la inquietante mirada vacía de Ken, cuyos ojos gritan contar su historia. Al fondo de la imagen, bajo una luz tenue, encontramos al compañero de Ken que se encargaba de su cuidado.
Esta situación no sólo estaba ocurriendo en San Francisco en la casa de Ken, sino que ocurría en muchos hogares, una enfermedad desconocida para muchos, por eso, como confesó el autor, no pretendía contar la historia de Ken, sino la de tantos otros que sufrían esta enfermedad, que hasta ese momento no había sido publicada en fotografías. Lo que hasta ese momento se conocía como una simple “enfermedad gay” se convirtió tras la imagen de Reininger en una enfermedad mucho más humanizada y generalizada que afectaba en grandes ciudades como Nueva York y San Francisco. Ken Meeks se convirtió en el emblema de la epidemia.
NIVEL MORFOLÓGICO
El sujeto principal se encuentra en primer plano, pero no en el centro de la imagen, sino a la izquierda, esto provoca un desequilibrio por un lado y una sensación de dinamismo por otro. También las líneas revelan el no estancamiento de la imagen, hay una clara línea oblicua marcada por la manga del protagonista. A su vez, la composición está dividida en dos por una línea vertical colocada justo en medio y marcada por la silla de ruedas.
En la imagen podemos apreciar dos planos diferentes, el primero es el más cercano al punto de vista, al fotógrafo, que es el hombre en la silla de ruedas; el segundo es la habitación en la que se encuentra. El primer plano en que se encuentra el sujeto principal nos produce un acercamiento emotivo con este que no se daría si estuviese situado más lejos. El autor de la imagen ha querido que veamos las heridas, la cara del hombre, su delgadez, su inseguridad y su miedo. La nitidez del primer plano frente a la borrosidad del fondo pone también en relieve que lo más importante de la fotografía es el hombre de la silla.
La utilización del flash provoca que la iluminación en primer término sea dura, es decir, con fuertes contrastes entre los claros y los oscuros. Sin embargo, el fondo queda ausente de esta luz artificial y se limita a la iluminación que hay en la estancia, que es mucho más suave y difusa además de oscura. Muchas veces, el flash crea un efecto antinatural y elimina toda la espontaneidad de las fotografías, en este caso no es así, ya que el uso de este foco de luz artificial sirve para remarcar la inquietud del protagonista frente a la tranquilidad del hombre que está situado en segundo plano.
No debemos olvidar que el uso del color en la imagen, ligado al del flash, se utiliza también para marcar los diferentes planos, así quedan totalmente separadas la estancia del fondo, con una dominante naranja y la parte más cercana al espectador, más clara al iluminarse con el flash.
En resumen, la imagen está dotada de dinamismo gracias a las líneas oblicuas y a la posición del protagonista en la composición. En ella se distinguen dos planos de forma clara a causa de elementos morfológicos como el espacio, los planos, el tamaño de los elementos, la nitidez de la imagen, la iluminación y el color. El uso del flash facilita el acercamiento del espectador al protagonista. La insistencia del autor para que captemos el dolor del hombre de la silla hace que la imagen se pueda denominar figurativa, pues nos muestra la realidad del personaje, dónde está, cómo está y qué siente. Podemos decir que se trata de una fotografía compleja debido a los dos planos diferenciados y los numerosos elementos que tanto en uno como en otro podemos identificar: las heridas, el reloj, el camisón, la boca entreabierta y al fondo el hombre en el sofá con la pierna en alto, el reflejo de la lámpara en el cuadro, etc. Todos estos elementos crean también diferentes significados, componiendo una imagen polisémica que expresa tanto el dolor y el miedo del protagonista, como su sensación de soledad y aislamiento del resto.
NIVEL COMPOSITIVO
El nivel compositivo que contiene una fotografía se puede calificar, como poco, de particular. Las bases que componen este nivel de análisis tienen unas bases objetivas, técnicas, de lo que supone la fotografía para el ojo humano. Pero a su vez, el ojo humano proviene de un cerebro que no se siente necesariamente ligado a unos parámetros estético-técnicos de lo que entendemos por una “buena” o “mala” fotografía. Debemos comprender por tanto, que a la hora de abordar las diversas características que componen la composición de una fotografía, todas van dirigidas en una instrucción o guía general del lector o espectador que hace uso de ellas.
La complejidad de la fotografía es notoria. Posee variados elementos, personajes, luces…esta característica nos encauza a un análisis profundo de ella, que puede encerrar diversos significados.
Por un lado, la perspectiva que otorgan ambos personajes de la foto. En un primer vistazo, podría hallarse como protagonista exclusivo al hombre en silla de ruedas, no obstante, si desplazamos la vista hacia la parte de atrás, nos encontramos con la figura de un hombre recostado leyendo airosamente una revista. La disposición de ambos, la forma tanto en posición como en las acciones que están realizando dotan de un carácter mucho más fuerte a la fotografía, resaltando el contraste entre un hombre enfermo y otro despreocupado. Cabría reflexionar, hasta que punto no podría considerarse el SIDA como un personaje más de peso en la fotografía, más como mero elemento complementario del enfermo.
La tensión de la fotografía, lo que genera una cierta estimulación o interés al verla está ligado una vez más a la disposición oblicua de los personajes, que otorga a la fotografía cierta continuidad entre uno y otro. El juego cromático genera una tensión acumulada en la foto, la luz que cae sobre el hombre enfermo, y la oscuridad en la que se sume el hombre recostado. Se observa también una mayor claridad, nitidez en la persona en silla de ruedas y un efecto borroso en la persona del fondo, contraste que ayuda a generar la tensión en la foto.
Otro factor importante es la distribución de pesos en la foto, caracterizada por una falta de encuadre patente en las figuras más representativas de la imagen, una en cada lado, una más grande que la otra, una más nítida que la otra. El peso visual recae sobre la imagen más clara y de mayor tamaño.
Acudiendo a la Ley de los Tercios, proveniente de la regla áurea, la proporción perfecta, podemos ver como ambos protagonistas se sitúan en las líneas fragmentarias invisibles que separarían en partes iguales la fotografía.
Podemos establecer por tanto, un equilibrio dinámico obvio, ya que pese a aparecer una gran variedad de elementos (mas allá de los dos personajes, lo objetos, cuadros, luces, sombras, la profundidad, etc.), se combinan unos con otros.
En lo referente al recorrido visual de la fotografía, las piernas del hombre recostado en la parte de atrás en dirección al enfermo, nos ayuda a discurrir de una forma más estructurada en la fotografía.
Dentro de las teorías que comprenden el Espacio de Representación, ciertas interpretaciones o teorías me han suscitado ciertas dudas. Si entendemos que una fotografía corta sistemáticamente una parte de la realidad generando una cierta discontinuidad, se entienden por tanto que son momentos puntuales como bien defienden algunos teóricos? En la fotografía en cuestión (sin tener en cuenta lo natural o artificial que pueda ser) no se vislumbra un momento específico ni puntual, tampoco un antes ni un después. Podemos entender que ciertos elementos (como es la decoración, ropas, calidad de la fotografía, o incluso la misma enfermedad de SIDA) no sitúen temporalmente a principio de los ’80, década que se marcó la proliferación de una enfermedad sin cura, que afectaba en su mayoría a homosexuales, un subgrupo de personas que habitaban en un mundo que ya los situaba en una escala marginal antes de extenderse la enfermedad. Si hablamos de espacio de de la representación, podemos entender que la continuidad de la foto asiste a un centro médico con enfermos, la concreción de la foto se ve clara, la abstracción de ésta, la metáfora podría entenderse como la separación en dos mundos de uno solo, el hombre enfermo de SIDA, rechazado socialmente, y la actitud apacible y retraída de un hombre recostado, mientras (no) ve a un hombre morir irremediablemente. En lo que a tiempo respecto, me retraigo a la situación temporal a la que puede evocar la fotografía: si el objetivo del fotógrafo era reflejar la realidad del SIDA afectando a una clase marginal, mataríamos dos pájaros de un tiro, ya que por un lado obtendríamos el Studium, es decir, comprenderíamos “fatalmente” el mensaje que pretende transmitir, mientras que por otro lado entenderíamos que la fotografía alude a un Tiempo Simbólico, es decir, la fotografía pretendería representar toda una época marcada por esta enfermedad, retrayéndonos de la foto en sí misma, para situarnos en una reflexión más profunda.

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