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miércoles, 7 de diciembre de 2011

À la sauvette

Henri Cartier-Bresson es el padre del fotorreportaje y de la fotografía callejera. Su filosofía de trabajo se resume en el libro "El instante decisivo". Con sus imágenes a escondidas ("à la sauvette") y con su cámara Leica logró captar la esencia de momentos muy trascendentales en el siglo XX.

Los amantes, 1934 (México)
Nació en Chanteloup-les-Vignes (Francia, 1908). Acabó sus estudios de pintura en 1928 y poco después decidió dedicarse a la fotografía. Su primer reportaje lo tomó en Costa de Marfil y se publicó en 1931. Fue en ese año cuando se hizo con su eterna Leica. Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo internado en diversos campos de concentración alemanes, pero logró huir y llegar a París.
En 1947 fundó la Agencia Magnum junto a Robert Capa, Wiilliam Vandivert, David Seymour y George Rodger. Viajó por India, China, Unión Soviética, Canadá, Cuba, México y España. En 1966 abandonó Magnum y se centró más en la pintura. Existe una fundación creada por él y su mujer que reúne su obra y facilita un espacio de exposición para otros artistas. Murió en 2004 en Francia.



El instante decisivo


Plaza de Europa, 1932
No es nada fácil entender “El momento decisivo”, aunque una vez se hace es imposible mirar una fotografía de la misma manera y apretar un obturador con la misma inconsciencia. A nuestro autor tampoco le resultó nada sencillo, por lo que en esta pequeña obra nos aproxima un poco a su concepción de la fotografía.

Este instante decisivo radica en la propia naturaleza de dicho arte: captar la fugacidad de los hechos. Como bien dice Cartier-Bresson: “jugamos con cosas que desaparecen y que una vez desaparecidas es imposible revivir.” Resulta muy complicado captar y transmitir la esencia de los hechos cuando son tan efímeros. Por ello, toda fotografía o reportaje depende de numerosos factores imprescindibles.

El ciclista, 1932
Se debe tener muy claro lo que se quiere fotografiar y el punto de vista desde el que se hará, da igual abordar un hecho pequeño si este identifica bien lo que queremos. Así es más apropiado, a veces, usar el reportaje para no concentrar todos los acontecimientos importantes en una sola fotografía. También resulta vital actuar con cautela, ser discreto y huir de las prisas para trabajar con tranquilidad y precisión.

Muro de Berlín, 1966
Saber de composición es otra de las condiciones, pues facilitará otorgar una mayor identidad al tema. Hay que saber mirar, recortar una imagen y tras ello imprimirla con nuestra cámara. se trata de un trabajo costoso puesto que hemos de componer y descomponer constantemente la escena y buscar el “ritmo de superficies, líneas y valores”. Es más una labor intuitiva que técnica, según Cartier-Bresson. Además debemos manejar nuestra cámara perfectamente para conseguir la imagen deseada.


Estación Saint Bernard, 1932
Las fotos, antes de ser publicadas, deben pasar  un proceso que no depende tanto ya del fotógrafo: redactores, compaginadores, jefes...Todo puede cambiar el mensaje original del fotógrafo. Pese a ello, es la publicación la que da el valor a las fotografías, la que las difunde.





Más fotografías 

Madrid, 1933


Barcelona, 1933


Coronación de Jorge IV en Londres, 1937

Henri Matisse, 1943


Cachemira, 1948


Venta de oro en Pekín, 1949

Atenas, 1953

Alberto Giacometti, 1961

Escuchando a De Gaulle, 1961


México, 1964


La brasserie Lipp, París, 1969


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