Compactas digitales, réflex, cámaras integradas en teléfonos
móviles, cámaras sumergibles… Lo que al principio eran simples juegos de luces
y sombras acabó con la elaboración de cámaras muy sofisticadas.
Hablamos de los orígenes de la fotografía e inevitablemente
de la cámara oscura. Se sabe que este interesante artefacto fue desarrollado,
entre otros, por personas que no sabían dibujar. La cámara oscura fue utilizada
por pintores como Durero y a modo de divertimento para los príncipes renacentistas.
Pero antes de continuar ¿cómo va este aparatejo?
El funcionamiento de la cámara oscura es muy sencillo: se
trata de abrir un pequeño agujero en una caja completamente cerrada
(antiguamente en una habitación también cerrada). De este modo la luz se
introduce por el orificio y los objetos de fuera de la caja se reflejarán en su
interior en la pared contraria. Gracias al moro Alhacen (s.XI), que fue el
primero en deducir la linealidad de la luz, no nos asustaremos al descubrir que
la imagen se ha reproducido de manera invertida tanto vertical como
horizontalmente, es decir, que sale al revés.
A partir de entonces todo han sido mejoras. Da Vinci (s.XVI)
describió el funcionamiento del aparato. Más tarde se colocó una lente en el
orificio para mejorar la nitidez. Poco a poco se hicieron portátiles. La cámara
oscura llegó a ser un elemento imprescindible para los viajeros en su observación
y reproducción de la naturaleza, también fue básica en los estudios de Bellas
Artes del siglo XVIII.
Y entre tantas andanzas llegamos a esto:
![]() |
| Punto de vista desde la ventana de Gras. Niépce, 1826. |
Poco después, Niépce se asoció con Daguerre y juntos
perfeccionaron los elementos de fijación de la cámara oscura. Las primeras cámaras
a partir de entonces fueron así:
| ||
| 1839 |
![]() |
| Talbot, 1838 |
![]() |
| Estereográfica, 1860 |
| Photojumelle, 1893 |
![]() |
| Block-notes, 1902 |





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